Renuncia al paraíso, de Rosendo Martínez

Primer premio, (Año II, junio 2010)

Renuncio al paraíso

Junto a la tapia está tu higuera; yo me acuesto debajo para que me golpeen tus higos.

Bajo mi cuerpo está la tierra, y en ella una gran caja.

En la caja una última mirada, y en la mirada estoy yo, que me hago hueco en tus pupilas.

De tus pupilas crecen higos, que resbalan por tus mejillas y me caen otra vez encima.

Yo te quise plantar al otro lado de la tapia, pero no había sitio para las “putas”, y menos para las “putas fusiladas”.

Ahora que me planten a este lado de la tapia, junto a tu caja, porque ya no quiero probar otros higos.

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Descubrimiento, de David Argüelles

Segundo premio, (Año II, junio 2010)

DESCUBRIMIENTO

Bajo una higuera me senté, emulando a Newton en postura y ánimo, por ver si se me ocurría algo genial, o cuando menos curioso. Me vino a la mente aquel Judas que se ahorcó entre sus ramas. Algunas dudas surgieron y estuve pensando un rato. Al final di con la clave. Judas no se quitó la vida por haber entregado al Mesías. Lo hizo por no haber tenido el valor de retorcerle el pescuezo la primera vez que se cruzó con él en el camino, porque ya intuía el devenir de la humanidad en caso de abrazar sus pamplinas.

Afán de superación, de Gotzon

Primer premio, (Año II, mayo 2010)

Afán de superación.

“Me comprometo a superarme” dijo el cero a la izquierda lamentándose por su nulo valor. La envidia por la posición de su gemelo situado a la derecha le brinda fuerzas para coger impulso, en un alarde acrobático consigue pegar un brinco, quedando ensartado en la coma que lo separa de sus pretensiones. Cae herido junto a su hermano, al verse atravesado, siente un conjunto vacio de sensaciones. Intenta liberar el objeto extraño estirándose con nervio hacia arriba, desdoblándose en un hermoso ocho que lucha aturdido por mantenerse en pie, la gravedad implacable acaba derrotándolo, quedando así tumbado para el infinito.

Hoy, de David Argüelles

Segundo premio, (Año II, mayo 2010)

HOY

En previsión de lo que venga me comprometo a burlar la mediocridad, a blasfemar bien alto sobre sotanas y velos, a desoír pamplinas y despreciar lisonjas, a poner lastre a las mentiras, a no graznar con acento tejano, a ser yo mismo y no un sapo.

Escupir en el rabo de la discordia, mirar de frente esas cunetas donde aún yacen mis hermanos, no ser rey ni vasallo, acariciar la locura evitando el traspié.

Hoy me comprometo a estar vivo, a evadirme en tu mirada, a no tener miedo sino de tu ausencia, a desterrar por fin el hastío.

El Cobra, de Yuri Astrid Muñoz

Primer premio, (Año II, abril 2010)

El tema de este mes fue “El Cobrador”. En unos tiempos en los que el mundo se divide cada vez más entre cobradores y acreedores, la elección de este tema estuvo inspirada por el relato homónimo del brasileño Rubem Fonseca, cuyo protagonista se cobra la deuda que tiene el mundo con él asesinando a todo el que pilla, pues como dice él mismo: “me deben comida, coños, cobertores, zapatos, casa, coche, reloj, muelas, todo me lo deben”. Aunque los participantes, como siempre, no supieron nada de esta deuda nuestra hasta el mismo día de la lectura. Aquí tenéis los dos textos ganadores.

El cobra

En un lugar llamado Cobradorandia vivía un gato
llamado el Cobra, era el gato más feo y flipado de la comarca.
Vivía de cobrar la renta a gatitas exiliadas del campo.
Nadie se libraba de él.
Una noche, como cualquier otra, se plantó frente al balcón de una gatita,
blanca como la nieve y hermosa como una rosa, y empezó:
“Oye gatita,
yo soy el cobra
si no me pagas
vamos a tener gatitos”
Y la gata ni miau.
Así, estuvo el gato noche tras noche
hasta que murió y murió sin saber
que le estaba cobrando a una gata de porcelana.

Vocación, de Ana Rodríguez

Segundo premio, (Año II, abril 2010) 

Vocación   

Enérgicos azotes en el nacimiento precedieron las patadas y mofas de las gafas a los 6 años, que le acompañaron hasta las collejas de los 14, consecuencia evidente del cambio de voz y la pelusilla del bigote. 

Hoy, las buenas notas provocan insultos en clase. Las malas, castigos en casa. 

Sus éxitos con las chicas conllevan peleas y frívolos cotilleos. Cuando fracasa en el amor, miradas burlonas sobre su espalda. 

Si se comporta normal, es un tío aburrido. Si airea su imaginación, cuanto menos, un raro. 

Anoche, por fin, tomó  la decisión de hacerse boxeador. Sí, sirve para cobrar.

Cómo nacen los padres, de Verónica Serrada

Segundo premio, (Año II, marzo 2010)

La frase quedó suspendida como una perturbadora cuestión difícil de abordar, pero… un momento, ¿acaso no fuese una pregunta sino una aseveración velada?

Escudriñó su gesto contrariado y tras un momento confuso, halló la respuesta en la repentina y venturosa sonrisa que le maquilló el rostro.

Reflexionó entonces que aquellas noches en las que derramó su sexo con toda la excitación e intención del mundo sobre ella, él había nacido como padre.

Rodeó la barriguita con infinita ternura y le dijo que la quería más que nunca, más que nada. Y se durmieron, con el pececillo ya creciendo entre ambos.